Contraloría cuestiona al Gobierno por reforma de servicios públicos y subasta de energía
La Contraloría expresó sus preocupaciones por el futuro energético del país. Dice que es previsible que las tarifas no vayan a bajar mientras no haya mayor oferta de energía en grandes cantidades y no se cuente con reglas claras.
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Páneles solares. Foto: Getty Images / tigerstrawberry
La Contraloría General expresó sus preocupaciones por el futuro energético del país. Específicamente por la subasta de las nuevas plantas de generación de energía para el período 2027-2028, que realizó el Gobierno la semana pasada.
Para recordar, el Gobierno hace esto para que el país tenga más energía disponible en 2027. Sin embargo, en este caso el 99% de la energía asignada fue con plantas solares y el 1% de plantas térmicas.
Por tanto, el ente de control afirma que la mayor preocupación es que, aunque se asignaron 4.489 megavatios, por distintas razones como licencias ambientales o audiencias públicas, esa energía no esté en 2027.
“Nadie garantiza que no pase lo que ha sucedido con subastas anteriores, que se han adjudicado como 6 o 7 mil megavatios, pero no ha entrado ni el 60% de lo adjudicado”, alerta la entidad.
Además, se cuestiona que esos cerca de 4.500 megavatios en realidad no produzcan más allá de 15 Gigavatios hora - día.
Por eso dice que el país tiene que seguir contando con plantas térmicas, dado que la energía solar es intermitente, y la subasta no incluyó baterías.
“La demanda de energía hoy es aproximadamente de 230 o 240 Gigavatios hora diarios y si solamente entran 15 GW hora es posible que, dentro de 4 años, con un crecimiento de al menos 5% de la demanda de energía, se necesite un 20% adicional. Es como si necesitaran más de 40 GW hora - día y solo se adjudicaron 15″, agregó la Contraloría.
A ello agregó que “en la actual coyuntura es imprescindible la culminación de los proyectos de fuentes no convencionales comprometidos para la expansión de la oferta, a la par de garantizar seguridad y confiabilidad del abastecimiento, y en tal vía se debe tener en cuenta, no solo el costo de producción sino la densidad de energía y potencia, el riesgo de disponibilidad, la eficiencia energética, la intermitencia y aleatoriedad de cada tecnología”.
Finalmente señala que es previsible que las tarifas no vayan a bajar mientras no haya mayor oferta de energía en grandes cantidades y no se cuente con reglas claras, esto último teniendo en cuenta que la posible modificación de las leyes de servicios públicos, 142 y 14 de 1994, podría ahuyentar inversión.